Uncategorized

Encuentros con amigos y sus beneficios

Somos seres sociales, por naturaleza. Por ello, los encuentros con amigos, además de momentos de diversión, son una expresión de la necesidad de vincularnos con los demás. 

Y adicionalmente, estos encuentros tienen una serie de beneficios que deberíamos recordar:

  • el contacto regular con otras personas estimula el buen ánimo
  • nos desestresan, con el consiguiente y alto beneficio en nuestra salud física
  • nos provocan alegría. Reímos y disfrutamos, y esto hace que nuestros problemas pasen a un segundo plano
  • liberamos nuestras tensiones
  • reforzamos los lazos de amistad y crear ese efecto de complicidad con personas menos cercanas
  • nos ayudan a tomar una perspectiva de la realidad con mayor optimismo
  • vernos bien, ponernos en “modo positivo” y mostrar verdadero interés por nuestros amigos provoca el aumento de nuestra seguridad y autoestima
  • para quienes viven solos, les ayuda a alejar al aislamiento y la depresión
  • una vida social activa nos sirve para compartir información de interés: datos sobre aficiones comunes, lugares para visitar, restaurantes interesantes …

Salir con amigos alimenta el alma, confiere soporte anímico y aporta una gran vitalidad. La liberación de tensiones que provoca nos ayuda a abrir la mente, y a encarar nuestro camino de un mejor modo, con mayor entusiasmo y optimismo.

Salir con amigos nos humaniza, nos hace más sensibles a lo que otros puedan estar pasando. En definitiva, nos hace seres más empáticos, potenciando además valores como la generosidad, la abnegación, confianza … 

Salir con los amigos sirve para tomar y sentir el pulso de nuestra propia vida, asegurarnos una rutina activa y original, ser más comunicativos, para saber escuchar a otros y ponernos en su lugar. Nos lleva a lograr una sana estabilidad emocional.

Por eso, siempre mejor con amigos…

Sesiones de Coaching Solidario

Con motivo del #Covid-19 y la necesidad de permanecer en nuestros domicilios, ponemos a vuestra disposición la posibilidad de realizar sesiones de Coaching Solidario, tanto personal como Ejecutivo, que os puedan ayudar a afrontar la situación actual de la mejor manera y sacándole el mayor provecho posible, tanto si estás en casa como si te toca ir a trabajar en estos momentos. 

Antipate a las medidas que deberás tomar en tu empresa o en tu trabajo cuando todo esto termine; prepárate emocionalmente para soportar este momento o encarar el escenario después del estado excepcional; trabájate a ti mism@ para sacar el mejor partido de esta situación cambiando ansiedad y agobio por creatividad y entusiasmo

 

Estamos a tu disposición a través de:

  • correo: info@eo-eo.es
  • servicios de mensajería (whatsapp, telegram…): 626936477 (Ana) – 636931467 (Juan)
  • llamada telefónica: 626936477 (Ana) – 636931467 (Juan)
  • video conferencia: contáctanos

Consúltanos sin compromiso. Estamos para ayudar

 

Coaching

Extraordinaria rutina

un atardecer de un día cualquiera al volver del trabajo

Como ocurre casi siempre, aquello de nuestro día a día, aquello que forma parte de nuestra rutina, es lo que menos solemos apreciar. Tal vez por su simplicidad, por su sencillez, o quizás por el mero hecho de que siempre ha estado ahí. Tal vez por eso no vemos lo extraordinario de su existencia, de su presencia.

Como ejemplo podemos poner miles: el amanecer o el atardecer, que todos los días tenemos uno de cada y todos los días son preciosos, incluso esos que no se “ven”. No necesitas estar en lo alto de una cumbre ni en la orilla del océano para deleitarte con ese admirable evento que es la salida o la puesta de sol.

Pensad, sencillamente, en todo lo que nos encontramos de camino al trabajo, a casa, al gimnasio, a la compra… Algo a lo que hemos dejado de dar la inmensa importancia que tiene. Nuestro cuerpo. El hecho de poder contar con todos los órganos de los sentidos, y de tener todos nuestros miembros (no carecer de ninguno, vaya), nos lleva a hacer un uso de ellos irreverentemente simple y corriente. Me explico:

Nuestros ojos. Los afortunados que podemos contar con ambos y en buenas condiciones, no somos plenamente conscientes de todo lo que esto supone. Esos colores del cielo, de la naturaleza, del sol… ¡La luz! Poder contemplar a tus seres queridos, sus gestos, sus miradas… ¡La diferencia entre ver y mirar! Contemplar …

Nuestros oídos. Sinfonías deliciosas de exaltación y gozo. Parte esencial de la comunicación. ¡Música! Esos sonidos del mar, de la vida… La voz de tus seres queridos. ¡Susurros!

Nuestra boca. Hablar y que te escuchen. Poder expresar lo que sientes. ¡Comunicar! Saborear y deleitarse con el gusto… Decir te quiero, te amo… ¡Besar!

Nuestras manos y el sentido del tacto. Sentir caricias y besos. ¡Acariciar! Tocar y ser tocados. ¡Doler! Percibir el roce, la sensualidad convertida en tersura. ¡Abrazar!

Poder caminar, correr, saltar … Coger cosas, sentir el tacto de los demás, agarrar con fuerza para ayudar, sostener en tus brazos un bebé…

Todas estas sencillas cosas, a veces aparentemente simples, forman parte de nuestra (extraordinaria) rutina diaria, y tal vez por eso les prestamos menos atención y les damos menos valor del que tienen. Y ahí está la clave. Nuestra rutina está repleta de grandes maravillas, a las que no les concedemos el valor que realmente tienen.

Aquí y ahora, disfruta, siente, VIVE todo lo extraordinario que tienes y que te rodea.

Coaching

House, irreverentemente atractivo

Me gusta House. Bueno, aclarémonos: me gusta ver los capítulos de la serie House, ese médico fuera de serie, brillante diagnosticador único en el mundo, fantástico cabrón integral, analista metódico de la especie humana, Maquiavelo actual y un fuera de serie en temas médicos así como en la maquinación socarrona e irónica con fines, en ocasiones, de mero entretenimiento.

House tiene una mente privilegiada, unas neuronas potentes y activas, rápidas en el procesamiento y ágiles como trapecistas. Le gusta lidiar con la cuerda floja, le gusta examinar a sus colegas, manejar la información a su antojo y, tras una habilidosa manipulación de los hechos y las palabras, poner todo a su favor, con argumentos sólidos y firmes, verdaderos o no. 

Sí, así es House, dueño de uno de los mayores egos del universo, y que rehuye el trato con sus congéneres; un tipo peculiar donde los haya. Tan peculiar que no conozco ninguna persona real que siquiera se acerque mínimamente a la suela de los zapatos de este irreverente personaje. A pesar de su estúpida arrogancia, su insoportable testarudez, su tendencia a no respetar las normas establecidas y sus malas formas… se le quiere.

Supongo que cada género tiene sus motivos para querer a un individuo de esta calaña. No voy a entrar en este asunto dado que no es el tema que me ocupa en este artículo. A mí me maravilla la habilidad de House para enredar, confundir y manipular a quien le rodea, sin distinción por sexo, raza, religión, amistad o cualquier otra característica reseñable. 

Me gusta ver esta serie porque House me hace fijarme, observar lo que ocurre con mayor detenimiento, y centrarme en lo desenfocado, en todo aquello que a priori no es lo prioritario pero que, gracias a la capciosa intervención de nuestro singular protagonista, se convierte por arte de birli birloque en la tarea más acuciante.

House es irónico, socarrón y misterioso, a la par que esquivo, huraño y antisocial. Desde el punto de vista psicológico, podríamos concluir de un modo rápido que cabalga a lomos de la esquizofrenia o de la bipolaridad. Su carácter le ocasiona multitud de problemas a lo largo de la serie, en un intento de corroborar el mito de que los genios superdotados son caracteres extraños, raros, difíciles …

A menudo me quedo con sentencias extraídas de los propios diálogos de algún capítulo. Otras veces me inspira reflexiones interesantes acerca de la vida y la muerte, de las relaciones humanas, de nuestros miedos e ilusiones. Y en un buen número de ocasiones nos ofrece como mínimo un tipo de humor poco habitual, una mirada diferente de muchos de los asuntos cotidianos de la vida, una injerencia en algunas de nuestras creencias más asentadas desde nuestros ancestros, provocando la duda y la introspección.

De hecho, tiene una máxima irrefutable para él, que difunde continuamente como si del mayor dogma de fe existente se tratara: TODO EL MUNDO MIENTE. Sí, en otro artículo, trataremos este asunto … 

Coaching

SI / NO

UNA CONTRADICCION AL ALCANCE DE TODOS


Y digo no… que no debemos creer en todo lo que nos cuentan así como así. Que es muy fácil hablar pero muy difícil hacer. Que el tiempo no lo cura todo, que el que la sigue no siempre la consigue y quien la hace, no siempre la paga. Que el que ríe el último no siempre ríe dos veces e incluso, a lo mejor, le toca llorar después de reír. Que lo prometido, lamentablemente no es deuda y que aunque los ojos no vean, el corazón sí siente. Que querer no siempre es poder… y que la sarna con gusto a veces pica…

Y digo sí… Que el saber ocupa lugar, que debemos creer en nosotros mismos, en nuestra experiencia, en nuestro aprendizaje y en la capacidad que podemos tener de cambiar, avanzar y evolucionar. Que ir de frente cuesta, es complicado, pero merece la pena. a actuar según pensamos, a amar según sentimos. Que te guíe la pasión porque soñar con los ojos abiertos es vivir. Que medir constantemente lo que dices, lo que haces, lo que piensas o lo que te apetece, es una forma de ir muriendo. Y es que me siento muy fan de la gente que dice y es . De los que hacen lo que prometen aunque no piensen mucho lo que dicen, pero que lo cumplen. Muy fan de los imprudentes que prefieren luchar por lo improbable…

No tengas miedo y si lo tienes, hazlo con miedo. ¡ten ganas! Que el significado de todo lo que ves se lo des tú, diciendo no, diciendo sí. Y que tus decisiones quizás no sean las mejores pero son tuyas y son y serán tu mejor opción cuando decides.

Sé realista, asume que la vida puede ser dura pero no dejes de creer, porque no todo dura para siempre… ni el no ni el .