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¿Quién dijo miedo?

El miedo es una de las emociones básicas. Nos acompaña desde los albores de nuestra Historia. Y como todas las emociones tiene un cometido, una finalidad. El miedo nos ha permitido enfrentarnos a situaciones peligrosas y salir vivos de ellas (muchas veces literalmente). Nos ayuda a protegernos del peligro. Pero el miedo tiene un efecto muy común y poco productivo: suele paralizar.

Uno de los miedos más extendidos es el miedo a lo desconocido, la famosa INCERTIDUMBRE. Y resulta curioso, porque nunca sabemos qué va a ocurrir, ni siquiera dentro de unos minutos, pero vivimos como si lo tuviéramos todo bajo control. Por eso, cuando llegan momentos de cambio, nos bloqueamos y no sabemos cómo actuar.

La incertidumbre es parte de la vida. Y desde este año que termina, parece que va a pasar a ser una de las más importantes y habitual. No, no parece que la situación se vaya a estabilizar en breve, sino que más bien se va a instaurar el cambio de un modo más fuerte en nuestra existencia. Y el cambio conlleva incertidumbre. 

Este año que ahora termina, ha provocado una gran incertidumbre en nuestro devenir. La situación vivida debido a la pandemia nos ha llevado a ello, y ha traído consigo angustia, tristeza, sensación de vulnerabilidad, así como un aumento considerable de la ansiedad.

En eo-eo te podemos ayudar a gestionar el miedo en general. Y en particular, tenemos programas orientados a gestionar el cambio, a surfear la incertidumbre en lugar de ahogarse en ella. Tanto a nivel personal como ejecutivo y organizacional.

Actitud

Más de 50

Esta mañana he parado a poner gasolina a la moto en una Estación de Servicio “no habitual”. Por ubicación no es de las que mejor se adapten a mis trayectos acostumbrados. Y, ¡oigan!: ha sido una maravilla repostar allí.

  • Buenos días. ¿Cuánto va a ser? Palabras venidas de un señor de una cincuentena muy larga de años, y acompañadas de ese andar alegre de las personas risueñas, así como de una inconfundible sonrisa que se adivinaba a través de la máscara.
  • ¡Muy buenos días! Respondí con alegría recién elevada. – Lleno, por favor.
  • Enseguida lo “arreglamos”. Con este fresquito todo se hace más rápido, jajaja…

Mientras entraba a la tienda para pagar, reí con él. Y ya desde dentro observé su ir y venir de un vehículo a otro, con ojos alegres y sin parar de hablar con los clientes, pocos a esas horas.

Nada más abonar mi deuda lo escucho de nuevo preguntando por el nombre de esos pájaros todos de color verde …

  • Cotorras – respondo
  • ¡Qué bonitas son!
  • E invasivas…
  • ¿Sí? ¿Agresivas?
  • Eso también … – río mientras le aclaro el término que había usado. Las mascarillas provocan que se nos oiga menos.

Iniciamos una breve charla acerca de las características de estas aves, su hábitat, cómo se reproducen y las razones de por qué está catalogada como especie invasora. Terminamos comentando la autonomía de mi moto, gracias a su voluminoso depósito.

  • Mínimo 300km, le dije.
  • Entonces hasta el año que viene no te vuelvo a ver.

Y nos despedimos, de nuevo entre risas.

¡Qué fácil es alegrar un poco (más) la jornada de alguien! Y mientras me desplazaba hacia el siguiente destino, me dediqué a pensar, sobre lo difícil que es encontrar algún “chavalín” de los que suelen poblar este tipo de establecimientos, que destilara esa alegría, ese buen hacer, esa calidez en el trato, esa espontaneidad y curiosidad.

¿Cuánto nos estamos perdiendo por ese afán de querer “ahorrarnos” unos euros en contratar personal? Y entrecomillo la palabra ahorrar porque soy de los que piensa que no se ahorra. El trato recibido hace que, en mi caso, me dé lo mismo recorrer un kilómetro más para ir a repostar. No voy a perder gran cosa y, probablemente, gane en bienestar.

Si aspiramos de verdad a ser más modernos, más humanos, a aprender de las situaciones vividas (p.e. la pandemia), a apostar por valores, y todas estas máximas que se han multiplicado como cotorras pero que parece que no ponemos en práctica con la misma intensidad, creo que deberíamos “invertir” más en calidad y en calidez de trato. Más en seleccionar adecuadamente y contratar PERSONAS en lugar de trabajadores “low cost”. Y seguro que nos reportará más beneficios que tratar de economizar por la vía “fácil”.

¿Qué opinas tú? ¿Piensas igual? ¿Tienes otra percepción?
Puedes utilizar los comentarios. ¡Gracias! 🙂

Actitud

Y aquí seguimos …

Ya ha pasado. Y aquí seguimos. Vivos. Sanos. Con una experiencia más en el macuto, una anécdota más en la mochila. Una batallita más que contar a la familia cuando seamos más mayores. Si nos aguantan…

Ya ha pasado. Y aquí seguimos. Y podemos contarlo. Y podemos contar lo que hemos vivido. Y podemos contar lo que hemos visto. Y lo que hemos oído. Y sobre todo, podemos contar lo que hemos sentido, que al fin y al cabo es lo que importa, lo que más nos dejará huella.

Ya ha pasado. Y aquí seguimos. Y esas cosas que eran tan importantes han pasado a tener una importancia relativa. Y ese trabajo tan maravilloso ha caído en una menor valoración. Y ese lujoso coche moderno ha permanecido arrinconado en el olvido del garaje. Y tus zapatillas último modelo están cogiendo polvo en el armario.

Ya ha pasado. Y aquí seguimos. Vivos. Y lo único que deseabas se va a cumplir: volver a abrazar a tus hijos, poder tocarlos y verlos reír. Y a tus hermanas y sobrinos. Poder compartir con todos ellos esas comidas familiares, con esos ratos de charla, risas y enfados, altis y bajos. Y a tu madre, que ahí sigue, como un roble, fuertemente arraigada a la vida, con su carácter y su inocencia, como cuando era una niña.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es IMG_0579-1024x755.jpg Y a tus amistades. Y claro que unas más que otras. Poder abrazarles y volver a reír junto a y con ellas, compartiendo de nuevo miradas cómplices con una buena cerveza. O disfrutando de esas confidencias en una cena con una botella de vino, a la luz de la luna.

Ya ha pasado. Y aquí seguimos. Y al menos yo creo que puedo decir que algo he aprendido. Porque siempre se aprende. Si uno quiere, claro …

Ya ha pasado. Y aquí seguimos…

 

 

Actitud

Tengo COVID

¿Quién te prepara para esto? ¡Nadie! Salvo tú mismo … Y en esa salvedad está la grandeza.

Jueves, 9:30h.; entro por la puerta de Urgencias del Hospital de Manises. Todo indica que el agudo dolor de garganta y la congestión que se ha bajado al pecho pintan como un catarro, una gripe fuerte …

A mi lado una pareja asustada porque “solo salieron de fiesta a casa de unos amigos, y eran pocos.” “Y ahí es donde más se contagian”, dice el médico.

La primera exploración del médico indica que todo va según lo instaurado en mi cabeza, alrededor de esa gripe. Esperamos a que nos hagan el test de PCR rápido. Mientras, vuelven los temblores y el frío, el dolor muscular, que no articular.

Al final, tras un par de horas de espera un poco inquietantes, como en los mejores marcadores de fútbol de la Liga Inglesa, como el Valencia CF en su buena época, el resultado se da la vuelta: Pareja 0 – Juan 1.

Ya sabía yo que esto de ser tan positivo no iba a traerme nada bueno. Al final, positivo también en COVID. Y tu cabeza vuelve a pensar que este 2020 es una prueba de fuego que alguien te está poniendo, un gigantesco obstáculo que, en cuanto lo salves, podrás contemplar el más precioso amanecer.

Y ¿cómo lo gestionas? Pues como siempre (repasad los vídeos de eo-eo 😉 ): con aceptación, esfuerzo, manejando adecuadamente la inteligencia emocional, quitándole trascendencia a lo que no lo tiene y dándoselo a aquello que importa. Y con nervios, y con miedo, y con susto, y con pensamientos negativos… ¡¡CLARO!! Claro que hay miedo, claro que hay respeto, claro que hay de todo eso. Lo que pasa es que es uno mismo quien tiene que saber tomarse la situación de la mejor manera y seguir adelante; porque esto, no nos va a parar

Y aquí entran en juego esas PERSONAS que siempre están en tu vida, esas que a veces dejamos de lado, nos olvidamos en parte de ellas, no les prestamos la atención debida. O si… Pero lo importante es que SIEMPRE ESTÁN. Tus HIJOS, esa bendición que, ahora, es cuando puedes sentirte orgulloso de ellos y de cómo actúan ante esta crisis; herman@s, familia… Y esa otra familia que no se nombra por “títulos” o “cargos” sino que tienen un nombre mucho más bonito: AMIGOS. Siempre ahí, siempre con uno. Son pocos, muy pocos, pero … ¡¡¡ENORMES!!!

Así que aquí estamos, el SARS este y yo, compartiendo cama, pijama, bocatas de calamares y alguna partida de Candy crush … Eso de momento, que mi cabeza aún no ha dejado de girar. En cuanto pare, temblad maldit@s

Se os quiere

P.D: Esto de recoger la comida en el pasillo cuando abro la puerta, como si estuviera encarcelado, no sé yo …

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Encuentros con amigos y sus beneficios

Somos seres sociales, por naturaleza. Por ello, los encuentros con amigos, además de momentos de diversión, son una expresión de la necesidad de vincularnos con los demás. 

Y adicionalmente, estos encuentros tienen una serie de beneficios que deberíamos recordar:

  • el contacto regular con otras personas estimula el buen ánimo
  • nos desestresan, con el consiguiente y alto beneficio en nuestra salud física
  • nos provocan alegría. Reímos y disfrutamos, y esto hace que nuestros problemas pasen a un segundo plano
  • liberamos nuestras tensiones
  • reforzamos los lazos de amistad y crear ese efecto de complicidad con personas menos cercanas
  • nos ayudan a tomar una perspectiva de la realidad con mayor optimismo
  • vernos bien, ponernos en “modo positivo” y mostrar verdadero interés por nuestros amigos provoca el aumento de nuestra seguridad y autoestima
  • para quienes viven solos, les ayuda a alejar al aislamiento y la depresión
  • una vida social activa nos sirve para compartir información de interés: datos sobre aficiones comunes, lugares para visitar, restaurantes interesantes …

Salir con amigos alimenta el alma, confiere soporte anímico y aporta una gran vitalidad. La liberación de tensiones que provoca nos ayuda a abrir la mente, y a encarar nuestro camino de un mejor modo, con mayor entusiasmo y optimismo.

Salir con amigos nos humaniza, nos hace más sensibles a lo que otros puedan estar pasando. En definitiva, nos hace seres más empáticos, potenciando además valores como la generosidad, la abnegación, confianza … 

Salir con los amigos sirve para tomar y sentir el pulso de nuestra propia vida, asegurarnos una rutina activa y original, ser más comunicativos, para saber escuchar a otros y ponernos en su lugar. Nos lleva a lograr una sana estabilidad emocional.

Por eso, siempre mejor con amigos…

Coaching

Extraordinaria rutina

un atardecer de un día cualquiera al volver del trabajo

Como ocurre casi siempre, aquello de nuestro día a día, aquello que forma parte de nuestra rutina, es lo que menos solemos apreciar. Tal vez por su simplicidad, por su sencillez, o quizás por el mero hecho de que siempre ha estado ahí. Tal vez por eso no vemos lo extraordinario de su existencia, de su presencia.

Como ejemplo podemos poner miles: el amanecer o el atardecer, que todos los días tenemos uno de cada y todos los días son preciosos, incluso esos que no se “ven”. No necesitas estar en lo alto de una cumbre ni en la orilla del océano para deleitarte con ese admirable evento que es la salida o la puesta de sol.

Pensad, sencillamente, en todo lo que nos encontramos de camino al trabajo, a casa, al gimnasio, a la compra… Algo a lo que hemos dejado de dar la inmensa importancia que tiene. Nuestro cuerpo. El hecho de poder contar con todos los órganos de los sentidos, y de tener todos nuestros miembros (no carecer de ninguno, vaya), nos lleva a hacer un uso de ellos irreverentemente simple y corriente. Me explico:

Nuestros ojos. Los afortunados que podemos contar con ambos y en buenas condiciones, no somos plenamente conscientes de todo lo que esto supone. Esos colores del cielo, de la naturaleza, del sol… ¡La luz! Poder contemplar a tus seres queridos, sus gestos, sus miradas… ¡La diferencia entre ver y mirar! Contemplar …

Nuestros oídos. Sinfonías deliciosas de exaltación y gozo. Parte esencial de la comunicación. ¡Música! Esos sonidos del mar, de la vida… La voz de tus seres queridos. ¡Susurros!

Nuestra boca. Hablar y que te escuchen. Poder expresar lo que sientes. ¡Comunicar! Saborear y deleitarse con el gusto… Decir te quiero, te amo… ¡Besar!

Nuestras manos y el sentido del tacto. Sentir caricias y besos. ¡Acariciar! Tocar y ser tocados. ¡Doler! Percibir el roce, la sensualidad convertida en tersura. ¡Abrazar!

Poder caminar, correr, saltar … Coger cosas, sentir el tacto de los demás, agarrar con fuerza para ayudar, sostener en tus brazos un bebé…

Todas estas sencillas cosas, a veces aparentemente simples, forman parte de nuestra (extraordinaria) rutina diaria, y tal vez por eso les prestamos menos atención y les damos menos valor del que tienen. Y ahí está la clave. Nuestra rutina está repleta de grandes maravillas, a las que no les concedemos el valor que realmente tienen.

Aquí y ahora, disfruta, siente, VIVE todo lo extraordinario que tienes y que te rodea.

Coaching

House, irreverentemente atractivo

Me gusta House. Bueno, aclarémonos: me gusta ver los capítulos de la serie House, ese médico fuera de serie, brillante diagnosticador único en el mundo, fantástico cabrón integral, analista metódico de la especie humana, Maquiavelo actual y un fuera de serie en temas médicos así como en la maquinación socarrona e irónica con fines, en ocasiones, de mero entretenimiento.

House tiene una mente privilegiada, unas neuronas potentes y activas, rápidas en el procesamiento y ágiles como trapecistas. Le gusta lidiar con la cuerda floja, le gusta examinar a sus colegas, manejar la información a su antojo y, tras una habilidosa manipulación de los hechos y las palabras, poner todo a su favor, con argumentos sólidos y firmes, verdaderos o no. 

Sí, así es House, dueño de uno de los mayores egos del universo, y que rehuye el trato con sus congéneres; un tipo peculiar donde los haya. Tan peculiar que no conozco ninguna persona real que siquiera se acerque mínimamente a la suela de los zapatos de este irreverente personaje. A pesar de su estúpida arrogancia, su insoportable testarudez, su tendencia a no respetar las normas establecidas y sus malas formas… se le quiere.

Supongo que cada género tiene sus motivos para querer a un individuo de esta calaña. No voy a entrar en este asunto dado que no es el tema que me ocupa en este artículo. A mí me maravilla la habilidad de House para enredar, confundir y manipular a quien le rodea, sin distinción por sexo, raza, religión, amistad o cualquier otra característica reseñable. 

Me gusta ver esta serie porque House me hace fijarme, observar lo que ocurre con mayor detenimiento, y centrarme en lo desenfocado, en todo aquello que a priori no es lo prioritario pero que, gracias a la capciosa intervención de nuestro singular protagonista, se convierte por arte de birli birloque en la tarea más acuciante.

House es irónico, socarrón y misterioso, a la par que esquivo, huraño y antisocial. Desde el punto de vista psicológico, podríamos concluir de un modo rápido que cabalga a lomos de la esquizofrenia o de la bipolaridad. Su carácter le ocasiona multitud de problemas a lo largo de la serie, en un intento de corroborar el mito de que los genios superdotados son caracteres extraños, raros, difíciles …

A menudo me quedo con sentencias extraídas de los propios diálogos de algún capítulo. Otras veces me inspira reflexiones interesantes acerca de la vida y la muerte, de las relaciones humanas, de nuestros miedos e ilusiones. Y en un buen número de ocasiones nos ofrece como mínimo un tipo de humor poco habitual, una mirada diferente de muchos de los asuntos cotidianos de la vida, una injerencia en algunas de nuestras creencias más asentadas desde nuestros ancestros, provocando la duda y la introspección.

De hecho, tiene una máxima irrefutable para él, que difunde continuamente como si del mayor dogma de fe existente se tratara: TODO EL MUNDO MIENTE. Sí, en otro artículo, trataremos este asunto … 

Comunicación

Hoy me siento bien

Sí, hoy me siento bien, muy bien.

No soy muy dado a escribir de mis asuntos, mis vivencias, de mis cosas en plan «mi diario«. Pero hoy, antes de acostarme, he visto la libreta y el bolígrafo que me regaló una muy buena amiga hace tiempo, y los he usado. Y he sentido la necesidad de trasladarlo a mi blog, a estas páginas en las que poco a poco, y de vez en cuando, desgrano mis pensamientos, desparramo mis ocurrencias, grabo mis opiniones, me deleito a mi mismo (y espero que a vosotros ) con mi poesía, o simplemente dejo volar mis dedos sobre el teclado para relatar alguna historia, real o ficticia.

Hoy, 22 de septiembre, sin ser un día especial, ha sido un día interesante. Por diversos motivos.

Hoy venía mi Presidente Nacional, Pablo Casado, a inaugurar el curso político del PPCV. Ha sido la confirmación de lo que ya sospechábamos: un gran político, un fantástico orador, un tipo con conocimiento, que ha hilvanado su discurso con datos y argumentos, sin una sola letra escrita ni tan siquiera en un mísero «post-it«. Todo perfectamente ensamblado sin ayuda de papeles ni tecnología. Y coherente. Y sensato. 

Posteriormente, y tras un imprevisto que me ha entretenido un rato, he tenido un partido de pádel, jugando distinto a como siempre, y que hemos disfrutado y vivido como nunca. Ha sido una experiencia diferente, una especie de puesta en escena de aquello que estamos plasmando en un programa de coaching deportivo, y que ha servido para corroborar las excelencias de estas enseñanzas aplicadas a la competición.

Hoy, sin ser un día extraordinario, hoy me siento muy bien. Ha sido una semana muy sugestiva, sugerente, que con sus altibajos, sus vivencias, la puesta en marcha de nuevas iniciativas, el movimiento, la búsqueda de alternativas a algunos aspectos de nuestras vidas, hacen que poco a poco, recojamos los frutos de aquello que vamos sembrando. Y es maravilloso.

Hoy, sin haber sido un día marcado como diferente en el calendario, siento que he alcanzado otra cima, otra más de las muchas que me quedan por pisar.

Hoy me siento bien. Y quería escribirlo …

Actitud

Libérate de los «no puedo»

imagen de www.roastbrief.com.mx

¿No puedo?

No puedo. No se puede. Es imposible.

¿Cuántas veces hemos escuchado estas palabras? ¿Cuántas veces las hemos pronunciado nosotros mismos? Y lo que es peor, ¿cuántas veces nos las hemos creído?

 

Un poco de historia

Hace tiempo, cuando trabajaba en alcaldía del Ayuntamiento de Manises, se me quedó grabada una frase que solía utilizar mucho el alcalde: “si hemos sido capaces de subir a la Luna cómo no se va a poder hacer eso”. Y con esa frase me quedé para lograr conseguir algunos objetivos que, a priori, de otro modo habríamos desestimado.

Está claro que en todo influyen diversas circunstancias que pueden condicionar el logro o no de esos objetivos. Lo que aquí se discute es la actitud. Y en eso sí que podemos influir. Y mucho.

 

Creencias vS Certezas

Las creencias no son certezas. Se trata de sentencias que tienen un arraigo a lo largo del tiempo, pero no por ello obligatoriamente son ciertas o verdaderas. Es decir, se pueden modificar. Preguntadle a Copérnico, o a Colón, o a Galileo …

imagen de rukadecolores.wordpress.com

Somos lo que pensamos. O como dijo Buda, “en lo que pensamos nos convertimos”. Así que con una sencilla regla de tres podemos deducir lo que seremos o en qué nos convertiremos si nuestros pensamientos son negativos.

Los pensamientos negativos son peligrosos. Nuestros pensamientos influyen en nuestro comportamiento y en nuestras emociones. Si aquellos son negativos, harán que baje nuestro nivel de autoestima, nuestro espíritu de superación, causará parálisis emocional y deteriorará nuestro entusiasmo. Inevitablemente todo esto influirá también en nuestro estado físico y, por ende, en nuestra salud.

 

Positivos

Así que mucho mejor si nos colocamos una sonrisa en el cerebro, a modo de filtro, de tal modo que todo lo que entre y lo que salga lo haga con una modelación positiva y alegre. Ello influirá en nuestro estado de ánimo, en nuestras emociones, y repercutirá en una mejora positiva general que nos puede deparar muchas y grandes alegrías.

Y como muestra, un botón. Os dejo el vídeo del “Circo de las Mariposas”.

Disfrutad.